La denuncia que hizo hace unos días el equipo de futbol americano Arcángeles de Puebla es de terror. En el deporte difícilmente los empresarios se atreven a denunciar los abusos o excesos de quienes controlan las ligas de las cuales forman parte, así que fue espeluznante escuchar al presidente Cuauhtémoc Romero cómo fueron amenazados con ser desafiliados, luego les tomaron el pelo y finalmente el equipo fue expulsado de la temporada 2026 de la Liga de Futbol Americano (LFA 2.0), pese a haber pagado un adeudo de 2.3 millones de pesos y después de que les pidieron que cedieran, así que cedieran, el 90% de sus acciones a un nuevo socio.
En otro momento, en este mismo espacio ya habíamos hablado de los adeudos que esta liga y algunos de sus equipos mantienen con prestadores de servicios como árbitros, médicos y cronistas; proveedores, como quien produce las transmisiones, y hasta jugadores.
Algunas personas a quienes se les debe se ilusionaron cuando la LFA anunció que recibirían una inyección de 100 millones de dólares durante los próximos siete años a través del Fondo Global Sports Capital Partners, representado por el señor Michael MacDougall, recursos que también serían para la Flag Football Femenil de México.
Pero no, anunciaron el nacimiento de la LFA 2.0 como si el nuevo nombre borrara los adeudos y errores del pasado.
Desde el año pasado han estado operando paralelamente la LFA y la LFA 2.0 y aunque desde que comenzaron los cambios administrativos Arcángeles siempre estuvo incluido de manera sorpresiva quedaron fuera del draft y después recibieron presiones por parte de Alberto Lacarra Zurita, yerno del priista yucateco Emilio Gamboa Patrón, para que cedieran ese 90% de las acciones.
De acuerdo con las denuncias de la directiva poblana la intención es clara: despojarlos de la plaza para meter a otros empresarios y borrar de un plumazo la inversión hecha por los Arcángeles.
La directiva se quejó por la avaricia y la falta de profesionalismo de quienes están operando la liga —específicamente de Lacarra— y anticipó “un escenario catastrófico” para los demás equipos, pues no hay impedimento alguno para que lo ocurrido a Arcángeles no se lo hagan a otros inversionistas mexicanos dueños de las otras franquicias que apostaron su capital para comenzar desde cero.
Hasta donde se sabe al gobernador morenista Alejandro Armenta no le hizo la menor gracia que su estado se quedara sin equipo profesional de la noche a la mañana sobre todo después de que incluso fue sede del Tazón México 2025 y corrieron con todos los gastos.
Desde que asumió mostró gran interés porque su estado participe en todos los deportes. Para acabarla de amolar, las Estrellas de Puebla de la Liga de México de Baloncesto Femenil fueron eliminadas a media competencia por no cumplir con los requisitos financieros.
Fuente: El Heraldo



