El presidente chino, Xi Jinping, destituyó este jueves al ministro de Gestión de Emergencias, Wang Xiangxi, semanas después de que las autoridades abrieran contra él una investigación por presuntas “graves violaciones de la disciplina y de la ley”, fórmula habitual empleada en China para referirse a casos de corrupción.
Según informó la cadena estatal CCTV, el presidente chino rubricó la orden en cumplimiento de la decisión adoptada este mismo jueves por el Comité Permanente de la XIV Asamblea Popular Nacional (APN), el máximo órgano legislativo del país.
La destitución se produce después de que el pasado 31 de enero la Comisión Central de Inspección Disciplinaria (CCDI, el poderoso órgano anticorrupción del Partido Comunista de China) y la Comisión Nacional de Supervisión, agencia equivalente dentro del aparato estatal, anunciaran la apertura de una investigación disciplinaria y de supervisión contra Wang Xiangxi, sin detallar los hechos concretos que se le imputan.
El ahora exministro, de 63 años de edad, ocupaba el cargo del que fue destituido y de secretario del comité del partido en el Ministerio de Gestión de Emergencias desde 2022; además, era miembro del XX Comité Central del PCCh.
Con anterioridad, había desarrollado su carrera en gobiernos locales y en el ámbito de la gestión de la seguridad laboral y la prevención de riesgos.
La salida de Wang Xiangxi se enmarca en la campaña anticorrupción impulsada por Xi Jinping desde su llegada al poder en 2012, una ofensiva que ha alcanzado a altos cargos del Partido, del gobierno, del Ejército y de empresas estatales.
En 2025, las autoridades investigaron a 115 funcionarios de rango provincial, ministerial o superior, según datos oficiales.
En las últimas semanas también se conoció la condena a cadena perpetua del exministro de Justicia Tang Yijun por aceptar sobornos, en una etapa marcada por el endurecimiento de la supervisión interna.
Si bien esta ofensiva, una de sus campañas estrella, ha destapado importantes casos de corrupción en el seno del PCCh, algunos críticos han apuntado a que también podría estar siendo utilizada para apartar a rivales o detractores políticos.



