Ciudad de México, 02 de julio de 2026. — Con la ubicación estratégica de la planta de fertilizantes en Topolobampo, Sinaloa, se tendrá un ahorro histórico de entre 5 mil y 6 mil pesos por tonelada derivado de la eliminación del flete marítimo internacional.
La razón es porque con la producción en el Puerto de Topolobampo, Sinaloa, quedan fuera las cuotas en dólares por los traslados provenientes de Rusia o China —de donde provienen la mayoría de los insumos usados en el campo mexicano— la saturación en puertos internacionales y las fluctuaciones del mercado global.
Este ahorro logístico directo impactará positivamente en el precio final del insumo y no sólo beneficiará a los agricultores de Sinaloa, sino también a quienes cultivan en Sonora, Baja California, Baja California Sur y Chihuahua.
Ello porque, al estar ubicada en el Pacífico, da la oportunidad de distribuir los insumos en cuestión de horas a través de redes ferroviarias y carreteras hacia los distritos de riego clave y, con ello, optimizar los tiempos de aplicación en los cultivos.
El fertilizante representa entre 30% y 35% de los costos totales de producción en una hectárea de cultivo, por lo que reducir el gasto del flete marítimo es un alivio directo al bolsillo del productor , un impulso a los márgenes de ganancia del campo e incluso un aumento en el rendimiento de la producción.
Se estima que México importa el 80% del amoníaco —insumo indispensable para la producción de fertilizantes— que consume, pero esta dependencia se podría reducir en más del 70% con el arranque de las operaciones de la planta de GPO en dicho estado.
Pero el beneficio va más allá porque la inversión del proyecto industrial se reflejará en las comunidades aledañas, al generar nuevas oportunidades de empleo y contribuir a mejorar las condiciones sociales.

Se estima que el proyecto generará 10 mil empleos directos e indirectos, de los cuales 3 mil son directos a través de su construcción, 7 mil indirectos con proveedores de servicios, transportistas y comercios y 300 son de manera permanente para las personas de Topolobampo y Los Mochis.
Todo esto posicionará a Sinaloa como un polo de desarrollo con respecto al medioambiente, ofrecerá estabilidad a los productores, fortalecerá la soberanía alimentaria y asegurará la mesa de millones de familias mexicanas con alimentos cultivados a un costo más justo y competitivo.



