Los Mochis, Sinaloa. — En medio del debate público sobre la instalación de la planta de amoníaco en Topolobampo, el especialista en la materia, Dr. Federico Páez, aportó elementos técnicos que buscan ampliar la discusión más allá de posturas ideológicas, destacando tanto los retos como las oportunidades que representa este proyecto para la región.
Durante entrevista en exclusiva para NR NOTICIAS, el experto subrayó que, desde una perspectiva ambiental, el impacto del proyecto podría ser menor en comparación con otras industrias ya establecidas en la zona. Explicó que el consumo de recursos y la huella espacial de la planta son relativamente bajos, lo que permitiría su operación bajo esquemas de control ambiental adecuados.
Uno de los puntos más relevantes abordados fue la condición actual de la Bahía de Ohuira, la cual según el Dr. Páez ya presenta alteraciones derivadas de actividades productivas previas. En este contexto, destacó que el proyecto contempla un compromiso conjunto entre empresa y gobierno para impulsar acciones de restauración ambiental, entre las que sobresalen la reforestación técnica de manglares y la implementación de Sistemas de Exclusión de Fauna Acuática (CEFAS), orientados a proteger especies en etapas tempranas de desarrollo.
En el plano económico y estratégico, el especialista enfatizó la relevancia del amoníaco para el país. Recordó que México importa cerca del 80% de este insumo, fundamental para la producción de fertilizantes, lo que genera dependencia del mercado internacional. La puesta en marcha de la planta en Topolobampo permitiría cubrir hasta el 70% de dichas importaciones, fortaleciendo la soberanía productiva y brindando estabilidad al sector agropecuario.
Asimismo, el Dr. Páez señaló que el amoníaco no solo tiene aplicaciones en la agricultura, sino que es un componente clave en la fabricación de diversos productos industriales, al ser una fuente esencial de nitrógeno en procesos químicos.

De cara al futuro, destacó un punto que comienza a cobrar relevancia a nivel global: el papel del amoníaco en la transición energética. De acuerdo con el especialista, en un horizonte de 20 a 30 años, este compuesto podría consolidarse como un combustible limpio de nueva generación, lo que posicionaría a proyectos como el de Topolobampo en una lógica de largo plazo.
Finalmente, el experto coincidió en que el desarrollo de este tipo de infraestructura requiere de vigilancia ambiental, transparencia y diálogo social, a fin de garantizar que los beneficios económicos y tecnológicos se traduzcan también en bienestar para las comunidades locales.




