El país registró importaciones por más de 2,300 millones de dólares en 2024; Pemex y la planta de GPO concentran los objetivos de abastecimiento interno.
El inicio del año agrícola en el mes de octubre plantea para el sector productivo el reto de garantizar el abasto de fertilizantes en un entorno marcado por costos elevados y una amplia dependencia de insumos provenientes del extranjero.
Según datos de Data México, dependiente de la Secretaría de Economía, en 2024 el país importó fertilizantes por un monto de 2,328 millones de dólares y exportó 346 millones de dólares. Los principales países de origen fueron Rusia, Estados Unidos, China, Qatar y Noruega. Esta dependencia expone la actividad agrícola local a las fluctuaciones en el precio internacional del gas natural, conflictos geopolíticos e interrupciones en las cadenas logísticas.
En cuanto a las políticas de distribución, el programa Fertilizantes para el Bienestar proyectó la entrega de más de un millón de toneladas en 2026 para pequeños y medianos productores. En el ámbito industrial, Pemex informó que en 2025 produjo 975 mil toneladas de fertilizantes —un incremento del 21% respecto a las 807 mil toneladas de 2024—, de las cuales 165 mil toneladas correspondieron a nitrogenados, 590 mil a fosfatados y 220 mil a urea. Para 2026, la empresa paraestatal fijó una meta de producción de 558 mil toneladas de amoniaco.
A la par, la Secretaría de Economía incluyó la planta de GPO en Topolobampo, Sinaloa, dentro de los proyectos asociados al Plan México para la producción de amoniaco. En este proceso fabril interviene la torre de absorción de CO₂, equipo que funciona como un sistema de purificación para retirar el dióxido de carbono del gas procesado, dejando el insumo en condiciones para la obtención de amoniaco y su posterior aprovechamiento en la fabricación de urea.
Si bien la mayor producción interna no implica una disminución automática en los precios finales para el agricultor debido a factores como la logística y el costo de los energéticos, el incremento de la capacidad industrial busca ampliar el suministro local y mitigar la exposición del sector a variables externas.



