La toma de protesta de Imelda Castro como coordinadora estatal de Morena en Sinaloa no fue solamente un acto protocolario. Representa la formalización de una nueva etapa política en la que el partido deberá organizar su estructura territorial, administrar las aspiraciones internas y construir acuerdos con sus aliados rumbo a las elecciones de 2027.
La senadora con licencia llega a esta responsabilidad después de un proceso nacional en el que participaron 277 aspirantes para las 17 coordinaciones estatales. Su designación coloca sobre la mesa una tarea que va más allá de recorrer municipios y convocar a la militancia: mantener la cohesión de Morena mientras comienzan a definirse los espacios políticos del próximo proceso electoral.
Y aquí aparece el primer elemento de fondo
Imelda Castro tendrá que conducir una estructura donde conviven distintos grupos, trayectorias e intereses. En Sinaloa ya comenzaron a manifestarse aspiraciones por presidencias municipales y diputaciones, mientras otros perfiles esperan las definiciones del partido para determinar sus siguientes movimientos.
El reto no consiste únicamente en organizar a quienes respaldan su coordinación, sino en mantener canales de participación para quienes no obtuvieron las posiciones que buscaban. La unidad que mencionó durante su toma de protesta tendrá que reflejarse en los procedimientos internos y en la manera de resolver las diferencias.
Pero el acontecimiento más relevante del Consejo Nacional podría estar en la aprobación de la política de alianzas con el Partido del Trabajo y el Partido Verde.
La decisión establece una ruta nacional para negociar coaliciones y candidaturas comunes. Sin embargo, no significa que los tres partidos hayan acordado ya cómo distribuirán las presidencias municipales, las diputaciones locales o los distritos federales de Sinaloa.
Esa diferencia resulta fundamental.
Morena está desarrollando sus procesos internos, mientras el Verde y el PT también buscan fortalecer sus estructuras y conservar espacios de representación. Por ello, las definiciones partidistas deberán relacionarse posteriormente con los acuerdos de coalición que lleguen a formalizarse.
En Mazatlán, por ejemplo, la incorporación de Fernando Pucheta al Partido Verde y la presencia de Tony Castañeda en su estructura estatal muestran que ese instituto político también está integrando perfiles con experiencia. Son movimientos que adquieren contexto ante la política nacional de alianzas, aunque no constituyen por sí mismos evidencia de candidaturas negociadas.
En Guasave, el registro público del exalcalde Martín Ahumada y las conversaciones alrededor de otros perfiles permiten observar cómo la competencia interna comienza a trasladarse al terreno municipal. Situaciones semejantes podrían presentarse en otras demarcaciones conforme avancen las convocatorias.
Para Imelda Castro, esto representa una responsabilidad política concreta: coordinar la organización de Morena sin confundir los procesos internos con decisiones que todavía dependerán de negociaciones entre partidos y de las disposiciones electorales.
Hay además otro elemento que no debe perderse de vista. El Consejo Nacional aprobó mantener el trabajo territorial durante el cierre de 2026. Esto significa que la organización partidista continuará activa mientras se desarrollan las definiciones electorales, un escenario que exigirá distinguir las actividades internas de los actos sujetos a regulación electoral.
Imelda Castro ya tiene el reconocimiento formal de su partido. Lo que comienza ahora es la etapa de los acuerdos, las diferencias y las decisiones que pondrán a prueba su capacidad de conducción política.
La coordinación estatal constituye una posición de responsabilidad dentro de Morena, pero no sustituye las reglas para registrar candidaturas ni resuelve anticipadamente los compromisos con sus aliados.
Por eso, la fotografía de su toma de protesta representa el cierre de una etapa y el inicio de otra.
En Sinaloa, Morena ya definió quién encabezará su organización estatal. Falta conocer cómo se resolverán las aspiraciones municipales, qué espacios buscarán el Verde y el PT, y de qué manera se traducirá el llamado a la unidad en acuerdos concretos.
Porque una cosa es alcanzar la coordinación de un movimiento y otra conducirlo cuando comienzan las decisiones que afectan los intereses de sus propios integrantes.
Ahí estará uno de los principales desafíos políticos de Imelda Castro rumbo a 2027.
APLAUSÓMETRO
El Segundo Informe Legislativo de Morena en Mazatlán dejó una lectura que va más allá de las 46 iniciativas presentadas y los 27 decretos aprobados por su bancada. Entre porras, aplausos y muestras de respaldo a distintos personajes, el encuentro terminó exhibiendo algo que comienza a hacerse evidente en Sinaloa: la actividad política rumbo a 2027 ya forma parte de la dinámica interna del partido.
El acto, encabezado por el coordinador parlamentario Eligio López Portillo, tenía como propósito rendir cuentas sobre el trabajo de los diputados de la 65 Legislatura. Sin embargo, las reacciones del público ante la presentación de los legisladores y otras figuras políticas mostraron que las aspiraciones y los posicionamientos individuales también estuvieron presentes.
Carlos Escobar Sánchez, Rita Fierro Reyes, Manuel de Jesús Guerrero Verdugo y Teresa Guerra Ochoa estuvieron entre quienes recibieron expresiones de apoyo. También hubo aplausos para Yadira Marcos, Karla Ulloa, Elizabeth Ramírez Tirado y Rosario Sarabia. La alcaldesa Estrella Palacios Domínguez tampoco pasó inadvertida.
Pero conviene hacer una distinción: los aplausos representan manifestaciones de respaldo entre los asistentes, no mediciones de preferencia electoral ni decisiones sobre futuras candidaturas.
El propio Eligio López Portillo advirtió el ambiente cuando expresó que parecía que ahí se estaban decidiendo cosas. Su comentario, aunque formulado con ligereza, reflejó el componente político que adquirió el encuentro.
Y aquí aparece el contexto
Apenas un día antes, Imelda Castro había formalizado su responsabilidad como coordinadora estatal de Morena, mientras el Consejo Nacional aprobaba la política de alianzas con el Partido del Trabajo y el Partido Verde rumbo a 2027.
La coincidencia de ambos acontecimientos permite observar dos procesos que avanzan paralelamente: por un lado, la organización institucional de Morena y, por otro, el posicionamiento público de sus cuadros políticos.
En Mazatlán, esa dinámica adquiere especial interés. Carlos Escobar ha manifestado aspiraciones municipales; Estrella Palacios continúa al frente del Ayuntamiento después de participar en el proceso estatal y claro que es una aspirante fuerte a la reelección, y otros legisladores mantienen presencia política en distintos espacios del municipio y del estado.
Sin embargo, la visibilidad en un evento no sustituye los procedimientos internos. Morena todavía deberá resolver sus coordinaciones municipales, mientras los acuerdos con sus aliados podrían incidir posteriormente en la distribución de candidaturas.
Hay también un aspecto que no debe quedar desplazado por las porras: el trabajo legislativo. Las 46 iniciativas y los 27 decretos reportados necesitan examinarse por su contenido, alcance y efectos sobre la población. La cantidad permite dimensionar la actividad parlamentaria, pero no determina por sí misma la calidad de sus resultados.
La advertencia de Eligio López Portillo fue pertinente: el reconocimiento público implica una responsabilidad adicional para los diputados. Quienes reciben respaldo ciudadano también deben responder por sus decisiones, sus iniciativas y el cumplimiento de sus obligaciones legislativas.
Lo ocurrido en Mazatlán no definió candidaturas, pero sí dejó constancia de un ambiente político en movimiento.
Morena enfrenta ahora el desafío de conducir sus procesos internos sin que la competencia entre aspirantes desplace el trabajo de gobierno y la rendición de cuentas.
Porque los aplausos pueden acompañar una trayectoria política, pero no sustituyen los resultados.
Y rumbo a 2027, la verdadera prueba para quienes buscan nuevas responsabilidades no estará en quién recibe más porras, sino en qué puede demostrar de su desempeño público.
marcoantoniolizarraga@
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