■ 1:50 pm ■ lunes 2 de noviembre 2026
Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
  • es ES
    • en EN
    • es ES

  • INICIO
  • SINALOA
    • NORTE
    • CENTRO
    • SUR
  • NACIONAL
  • INTERNACIONAL
  • POLICIACA
  • DEPORTES
  • EL CLIMANuevo
  • INICIO
  • SINALOA
    • NORTE
    • CENTRO
    • SUR
  • NACIONAL
  • INTERNACIONAL
  • POLICIACA
  • DEPORTES
  • EL CLIMANuevo
Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
NR Noticias
► EN VIVO

FORMAR AL MAESTRO PARA TRANSFORMAR AL PAÍS

Por Redacción
2 noviembre 2026
5 Leer Min
SINALOA ACELERA: inversión, rumbo y confianza para crecer
Comparte en FacebookComparte en Twitter

Humanismo, ciencia y justicia social: la siguiente frontera de la educación mexicana

México no podrá construir una transformación duradera si la transformación no entra primero al aula. Y no entrará por decreto, por libro de texto ni por discurso: entrará de la mano de maestras y maestros capaces de leer su tiempo, comprender su comunidad y enseñar a pensar. La gran reforma educativa que el país necesita, por tanto, no comienza en el estudiante: comienza en la formación de quien habrá de acompañarlo.

La Cuarta Transformación y la Nueva Escuela Mexicana han colocado sobre la mesa conceptos indispensables: humanismo, comunidad, inclusión, pensamiento crítico y justicia social. La SEP sostiene que la formación continua debe ser humanista, crítica y situada, y reportó la participación de más de 715 mil docentes en procesos formativos durante 2025. Es un avance relevante; pero el siguiente paso debe ser más profundo: convertir la formación docente en una verdadera política de Estado, sostenida más allá de sexenios, coyunturas y disputas ideológicas.

La experiencia internacional ofrece lecciones, no recetas. FINLANDIA construyó buena parte del prestigio de su profesión docente sobre una preparación universitaria exigente: en la mayoría de los niveles se requiere maestría y la formación incorpora investigación, pedagogía y práctica. El mensaje es sencillo: al maestro no se le trata como operador de instrucciones, sino como profesional capaz de investigar, decidir y mejorar su propia práctica docente.

ESTONIA agrega otra pieza: autonomía con responsabilidad. La OCDE identifica entre sus fortalezas el aprendizaje fundamental, la calidad docente y una gobernanza que concede margen de decisión a escuelas y profesores. Singapur, por su parte, articula la formación alrededor de valores, habilidades y conocimiento, vinculando identidad profesional, adaptación, investigación pedagógica y aprendizaje permanente. No basta saber una materia; hay que saber enseñarla, comprender al alumno, trabajar con la comunidad y adaptarse a un mundo que cambia.

VIETNAM aporta una enseñanza especialmente importante para MÉXICO. El Banco Mundial ha documentado cómo su avance educativo se apoyó en compromiso público sostenido, inversión en educación básica y preescolar, equidad, docentes calificados, evaluación y rendición de cuentas. La educación no explica por sí sola la reducción de la pobreza también importan crecimiento, empleo, salud y protección social, pero sí puede romper la transmisión intergeneracional de la desventaja cuando se conecta con una estrategia nacional de desarrollo.

Aquí aparece el reto mexicano. Si el humanismo de la Cuarta Transformación pretende convertirse en proyecto histórico y no solamente en narrativa política, debe apostar por el maestro como intelectual público, investigador de su práctica y constructor de comunidad. Paulo Freire nos dejó una idea central: el estudiante no es un recipiente pasivo; es sujeto del conocimiento. Esa concepción obliga también a reinventar al docente: menos repetidor de contenidos y más formador de conciencia, criterio, ciudadanía y libertad.

Propongo, entonces, una nueva generación de formación docente sustentada en cinco columnas inseparables: humanismo y ética pública; dominio científico y pedagógico; investigación aplicada al aula; competencias digitales e inteligencia artificial; y conocimiento profundo del territorio y sus desigualdades. A ello debe sumarse una residencia profesional robusta, acompañada por maestros mentores, y una formación continua vinculada a problemas reales: comprensión lectora, matemáticas, inclusión, salud emocional, violencia, interculturalidad, cambio climático, ciudadanía digital y productividad.

Las escuelas formadoras y actualizadoras de docentes no deben debilitarse: deben convertirse en CENTROS ESTRATEGICOS DE INNOVACIÓN EDUCATIVA, necesitan urgentemente vincularse con redes con universidades nacionales e internacionales, centros de investigación y escuelas públicas; laboratorios de didáctica e inteligencia artificial; investigación sobre problemas regionales; y programas de posgrado que nazcan de las necesidades del aula.

El normalismo puede conservar su vocación social y, al mismo tiempo, colocarse en la frontera del conocimiento.

También debemos abandonar una falsa disyuntiva: humanismo contra excelencia. Un sistema verdaderamente humanista no puede conformarse con buenos propósitos si un niño termina la primaria sin comprender lo que lee. La justicia social exige APRENDIZAJE. La inclusión exige CALIDAD,  reconocer al magisterio significa también darle formación rigurosa, condiciones profesionales dignas, autonomía responsable, acompañamiento y evaluación formativa basada en evidencia, no persecución burocrática.

La educación mexicana debe mirar al mundo sin perder su IDENTIDAD. Tomar de Finlandia la profesionalización; de Estonia, la autonomía responsable; de Singapur, la formación permanente y adaptativa; de Vietnam, la conexión entre educación, equidad y desarrollo; y de nuestra propia tradición de José Vasconcelos a Paulo Freire y al pensamiento pedagógico latinoamericano la convicción de que educar es también construir nación.

EL SEGUNDO PISO DE LA TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA podría comenzar justamente ahí: pasar de una política que reconoce al maestro a una política que lo convierte en el gran arquitecto del FUTURO MEXICANO. Porque un país puede repartir apoyos para aliviar desigualdades presentes, pero necesita educación de excelencia para impedir que esas desigualdades se hereden. Y si MÉXICO quiere transformar de raíz su destino, deberá entender una verdad elemental: no habrá nueva escuela sin nuevos maestros; y no habrá nueva República sin una generación capaz de enseñar a pensar, crear, convivir y transformar.

“La justicia social exige aprendizaje; reconocer al maestro exige profesionalizarlo.”

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

• Secretaría de Educación Pública (2026). Formación continua del magisterio y Nueva Escuela Mexicana: perspectiva humanista, crítica y situada.

• OCDE (2026). Teacher Professional Learning / Education at a Glance: formación docente, cualificación y desarrollo profesional en Finlandia.

• OCDE (2026). Educación en Estonia: calidad docente, aprendizaje fundamental, autonomía y gobernanza.

• National Institute of Education, Singapur (2026). Enhanced Teacher Education Model y enfoque de valores, habilidades y conocimiento.

• Banco Mundial. Vietnam’s Human Capital: Education Success and Future Challenges; Poverty and Equity Assessment.

• UNESCO. Acervo de Paulo Freire, Memoria del Mundo: pedagogía crítica, educación popular y formación de sujetos del conocimiento.

Nota Anterior

Presidenta Claudia Sheinbaum concluye gira por Hidalgo, Estado de México y Guanajuato

Nota Siguiente

Inicia SADER pagos a productores de trigo de Sinaloa; el recurso ya está disponible y continuará su dispersión: Ismael Bello Esquivel

Nota Siguiente
Inicia SADER pagos a productores de trigo de Sinaloa; el recurso ya está disponible y continuará su dispersión: Ismael Bello Esquivel

Inicia SADER pagos a productores de trigo de Sinaloa; el recurso ya está disponible y continuará su dispersión: Ismael Bello Esquivel

© 2025 — Desarrollado por: Megacaster para Novaradio.

Sin Resultados
Ver Todos los Resultados
  • INICIO
  • SINALOA
  • NACIONAL
  • INTERNACIONAL
  • DEPORTES
  • POLICIACA
  • COLUMNAS
  • AGRÍCOLA
  • ESPECTÁCULOS
  • TRENDING
  • RADIO EN VIVO
  • REVISTA

© 2025 - Desarrollado por: Megacaster para Novaradio.