Los Mochis, Sinaloa.– La historia de Pedro Damián y Jesús Ernesto Benítez Rodríguez, dos pequeños originarios del Ejido San Isidro, sindicatura de Higuera de Zaragoza, es un ejemplo de cómo la solidaridad puede cambiar vidas.
Ambos hermanitos, diagnosticados desde su nacimiento con insuficiencia renal, serán beneficiados con una cirugía de trasplante de riñón, gracias al apoyo del Cuadrangular del Bienestar, un evento deportivo con causa impulsado por el Sistema DIF Sinaloa.
Para su madre, Adriana Rodríguez, la noticia llegó como una bendición. “Le doy gracias a Dios porque los tomaron en cuenta, más que nada a mis hijos, porque hay muchos niños con problemas de insuficiencia renal y gracias a Dios que fueron ellos los elegidos”, compartió emocionada.
Desde hace años, la familia Benítez Rodríguez ha librado una batalla silenciosa entre consultas médicas, tratamientos y la esperanza de un milagro. Hoy, ese milagro comienza a hacerse realidad, y Adriana no pudo evitar expresar su gratitud.
“Dios pone los medios, y estoy agradecida porque mis hijos fueron tomados en cuenta. Esto les da una nueva esperanza de vida”.
El Cuadrangular del Bienestar, que reunió a los equipos Cañeros de Los Mochis y Algodoneros de Guasave, se ha consolidado como una de las iniciativas más nobles del deporte sinaloense, al destinar lo recaudado en taquilla a causas médicas que transforman realidades.
La señora Adriana acudió al evento acompañada por su esposo Jesús Benítez, su hermana Xóchitl Rodríguez y su cuñado José Ángel, quienes no se han separado de ella en este proceso.
“Invito a que la gente siga apoyando, porque de verdad les dan una esperanza de vida a los niños que tienen esta enfermedad. Ojalá que sigan haciendo este tipo de eventos”, expresó.Gracias al trabajo coordinado del Sistema DIF Sinaloa, encabezado por la doctora Eneida Rocha Ruiz, y el respaldo del presidente municipal de Ahome, Antonio Menéndez, Pero sobretodo a las personas que apoyaron comprando su boleto para el béisbol, los hermanos Benítez Rodríguez pronto podrán recibir la atención médica que necesitan.
En medio del bullicio del estadio, los aplausos de la afición y el espíritu deportivo, la historia de Ernesto y Pedrito se convierte en símbolo de fe, unión y esperanza. Porque detrás de cada bata médica, cada pelota lanzada y cada boleto vendido, hay un corazón latiendo más fuerte, el de dos niños que ahora sueñan con una nueva oportunidad de vida.



