En la política municipal, donde el contacto directo con la gente define el rumbo de cualquier administración, El Fuerte ha comenzado a trazar una ruta que vale la pena observar. Bajo el mando del alcalde Gildardo Leyva Ortega, se percibe un estilo de gobierno que apuesta por la cercanía real con la ciudadanía, no como discurso, sino como práctica cotidiana.
Hoy, en un contexto donde la desconfianza hacia las autoridades sigue latente, la atención directa a las solicitudes ciudadanas se ha convertido en un activo político. Recorrer comunidades, escuchar de frente y atender en la medida de las posibilidades las demandas sociales, ha permitido construir un vínculo más sólido entre gobierno y gobernados. No es un tema menor: la gobernabilidad inicia, precisamente, en la capacidad de escuchar.
A este esquema se suma un gabinete con oficio político. Y cuando se habla de oficio, se habla de operación, de sensibilidad y de entendimiento del terreno. No todos los equipos logran ese equilibrio. En El Fuerte, al menos hasta ahora, se observa una estructura que acompaña, que resuelve y que evita escalar conflictos innecesarios. Gobernar no siempre es lucirse, muchas veces es contener, negociar y avanzar sin reflectores.
Pero como suele suceder, no todos entienden la política bajo esa lógica. Llama la atención la postura de algunos regidores que han optado por la crítica mediática, pero no desde una visión institucional, sino desde la inconformidad personal. Cuando el reclamo surge por no recibir apoyos particulares y se disfraza de posicionamiento político, se pierde el fondo y se exhibe la forma.
La crítica, cuando es seria, fortalece. Pero cuando responde a intereses individuales, debilita no solo al gobierno, sino al propio cabildo como órgano de representación. La política no puede reducirse a una disputa por beneficios personales; hacerlo es traicionar el mandato ciudadano.
Mientras tanto, en el municipio de Ahome, la narrativa es distinta, pero igual de relevante. Ahí, el desarrollo económico ha encontrado un impulso significativo a través de la atracción de eventos de talla nacional e internacional. Conciertos, congresos, encuentros empresariales: una estrategia clara para posicionar al municipio en el mapa y generar derrama económica.
Hoy, Ahome se perfila como punta de lanza en la región. No solo por la cantidad de eventos, sino por la capacidad de organización y la visión de aprovechar su infraestructura para detonar sectores clave como turismo, comercio y servicios. Es una apuesta inteligente que está dando resultados visibles.
Dos municipios, dos enfoques, un mismo objetivo: avanzar. El Fuerte fortaleciendo su base social desde la cercanía política; Ahome proyectándose hacia el exterior como motor económico. La clave, en ambos casos, será sostener el ritmo, evitar distracciones y mantener claro que el verdadero capital político no está en los discursos, sino en los resultados.



