Irán advirtió este martes que las “consecuencias de cualquier ataque” en su contra “no se limitarán a sus fronteras”, en referencia a las amenazas de Estados Unidos de usar la fuerza en caso de que las negociaciones diplomáticas que mantienen no resulten en un acuerdo en torno a su programa nuclear.
“Se ha abierto una nueva ventana de oportunidad con las negociaciones con Estados Unidos, y confiamos en una solución sostenible y negociable. Al mismo tiempo, Irán está plenamente preparado para defenderse de cualquier amenaza y acto de agresión“, aseguró el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, en un discurso ante la Conferencia de Desarme de la ONU, el único foro multilateral sobre cuestiones de control de armamento.
Araqchí recordó el ataque que Estados Unidos lanzó contra su infraestructura nuclear el pasado junio, señalando que fue algo “sin precedentes” y que actualmente no existen modalidades para que esas instalaciones en concreto puedan ser inspeccionadas por expertos internacionales.
A este respecto, anunció que Irán trabaja con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en un acuerdo integral de salvaguardas que permita la inspección de las mismas.
“Esas instalaciones requieren un marco acordado mutuamente entre Irán y la agencia. Esto es algo en lo que estamos trabajando”, sostuvo, poco después de haber mantenido en Ginebra unas breves negociaciones indirectas con Estados Unidos sobre su programa nuclear, con la mediación del Sultanato de Omán.
En la víspera, Araqchí se reunió con el director general del OIEA, Rafael Grossi, quien hoy mantuvo un encuentro con la delegación estadounidense que acudió a las negociaciones con Irán.
El ministro iraní insistió en que su país ha mantenido una actitud de cooperación con el OIEA en el marco de su programa “pacífico” nuclear, el cual fue sometido a “medidas de verificación muy extensas y sin precedentes”.
En esa misma línea, manifestó la voluntad de su gobierno de continuar por esa vía, siempre y cuando se trate de una “cooperación técnica e imparcial, libre de toda interpretación política”, que sirva “para fomentar la confianza y no como herramienta de presión política”.
Araqchí recordó que el derecho internacional reconoce el derecho de los Estados de producir y utilizar energía nuclear con fines pacíficos, lo que defendió una vez más como “un derecho inherente y no negociable”, que tampoco puede “interrumpirse ni interpretarse arbitrariamente”.
Fuente: Latinus



