Los Mochis, Sin. 17 de febrero del 2026.- El pasado fin de semana acudí a ver la más reciente adaptación de “Cumbres borrascosas”, de Emily Brontë.
Tengo un problema, personal, no con la película, sino con la propia obra: y es que confundo a “Madame Bovary”, con “Ana Karenina”, y a todas ellas con “María”.
Sin embargo, la novela de Brontë trasciende por algo: porque está escrita por una mujer.
Ana Karenina termina con sus días porque la sociedad la juzga, desde la perspectiva de un hombre; Emma, después de vivir en la opulencia, “recibe su castigo”, según Flaubert. María acaba loca, sin miramientos. Ahí es cuando entra en escena Brontë: Catherine es escrita por una mujer, la muerte de Cathe es terrible, y lo es por algo tan ligado a la mujer, como un aborto espontáneo.
Brontë no alude a la sociedad, al sentimiento de culpa, o a la locura, para acabar con Cathe (tóxica como ella sóla), sino que es la propia naturaleza femenina la que la conduce hacia el final de los días. Flaubert, Tolstoi e Isaacs pensaron en otros destinos para sus personajes femeninos, Brontë no, la hace una mujer compleja, que tomó decisiones, y ellas la condujeron hasta la muerte.
Ahora, la película tiene sus aciertos y sus detalles, pero es buena: actuaciones, fotografía, música. Tal vez un 9 de 10.
Ahome.
El asunto de las viudas y la toma de Palacio Municipal en Los Mochis es una falta de respeto hacia los ciudadanos, especialmente cuando el liderazgo de dicha asociación viene de otras partes del estado, y es que si algo ha caracterizado a Antonio Menéndez de Llano es su apertura al diálogo, por más escabroso que sea el tema.
Agro.
Estará crítica la situación para los productores, no solamente en Sinaloa, donde amenazaron con tomar instalaciones en Mazatlán y Topolobampo, sino más allá, con la intención de protestas en el Mundial de Fútbol. El Gobierno de Claudia Sheinbaum debe prevenir, y meterle recurso.


