La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó este martes que corresponde exclusivamente a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) decidir si mantiene o anula el examen de ingreso a licenciatura realizado en línea, tras las denuncias de presuntas trampas mediante inteligencia artificial (IA), y sostuvo que el Gobierno federal solo brindará apoyo si la institución lo solicita.
Durante su conferencia de prensa matutina, la mandataria señaló que la prioridad debe ser ofrecer certeza a los miles de aspirantes afectados por la suspensión temporal del proceso de inscripción para el ciclo escolar 2026-2027, aunque subrayó que cualquier decisión corresponde a la autonomía universitaria.
“La UNAM tiene que resolver dos temas dentro de su autonomía. Uno, cómo va a resolver el problema del propio examen. Si el examen no va a ser válido, si sí va a ser válido, si va a aplicar un nuevo examen (…). Ese tema lo tienen que resolver ellos”, expresó.
La presidenta añadió que la universidad debe determinar con rapidez qué ocurrirá con la prueba aplicada por primera vez a distancia, después de que se detectaran irregularidades.
“Ese es un tema que tienen que resolver por los jóvenes, porque los jóvenes siempre se preparan para el examen de admisión y quieren tener certeza de qué va a pasar ahora que se entre a clases”, afirmó.
Las declaraciones de la mandataria ocurren mientras la UNAM mantiene suspendidos los trámites de inscripción tras la creación de una Comisión Técnica que revisa el procedimiento y los resultados del concurso de selección.
La decisión se produjo luego de que estudiantes denunciaran supuestas anomalías en las calificaciones, incluidos puntajes perfectos y aumentos inusuales en las notas mínimas de ingreso para carreras de alta demanda como Medicina, además de presunto uso de herramientas de inteligencia artificial durante la evaluación en línea.
La polémica derivó el lunes en una protesta de decenas de estudiantes y profesores frente a la Torre de Rectoría de la máxima casa de estudios, donde exigieron repetir el examen de manera presencial bajo consignas como “Estudiantes sí, tramposos no” y “No al fraude”.
Sheinbaum consideró que la universidad enfrenta un segundo desafío: esclarecer cómo se produjo el presunto fraude y determinar si existió responsabilidad de la empresa encargada de aplicar el examen o de algunos aspirantes.
“Tienen que ver cómo se cometió este fraude. Si participó la empresa que contrataron para hacer el examen o si algunos estudiantes utilizaron la inteligencia artificial”, señaló.
La mandataria explicó que, si de la investigación se desprende la posible comisión de un delito, corresponderá a la propia UNAM decidir si presenta una denuncia y solicita la intervención de la Fiscalía.

“Todo tiene que ser autónomo (…). Ellos son los que tienen que tomar la decisión. Y el apoyo que requieran de la Secretaría de Educación Pública o de la agencia (de transformación digital), pues por supuesto, pero es un apoyo”, concluyó.
La UNAM defendió la suspensión del proceso como una medida para garantizar certeza jurídica a los aspirantes, mientras el rector, Leonardo Lomelí, sostuvo que no puede permitirse que el acceso a la educación superior se vea afectado por quienes hayan obtenido ventajas indebidas en perjuicio de quienes prepararon el examen de manera honesta.




