Nacida en Moscú, pero nacionalizada kazaja por cuestiones puramente económicas, Elena Rybakina conquistó su primer Wimbledon ante la tunecina Ons Jabeur (3-6, 6-2 y 6-2) en una edición vetada a rusos y bielorrusos.
Rybakina se coronó como la campeona más joven en once años en el All England Club y rompió la historia de superación de Jabeur, que optaba a convertirse en la primera árabe en ganar un Grand Slam y en la segunda africana, después de que el sudafricano Johan Kriek ganara el Abierto de Australia en 1981.
Pero la presión derribó a la tunecina, que cayó ante el peso de su propia historia. Hizo un primer set prácticamente perfecto, al que colaboró también una Rybakina que cometió 17 errores no forzados, pero después de ese 6-3 que le dejaba a un paso del título, se fue.
Con todo el público esperando una victoria por la vía rápida de una jugadora con diez victorias seguidas en hierba y con el estatus de número dos del mundo, el cañón de golpes ganadores de Rybakina comenzó a funcionar.
La kazaja le apabulló con 22 golpes ganadores en el segundo y tercer sets y no se dejó amedrentar por el intento de ensuciar el encuentro de Jabeur. La tunecina, más nerviosa que nunca en el torneo, comenzó un carrusel de quejas y peticiones de ojo de halcón tardíos que no despistaron a Rybakina. Una racha de tres juegos seguidos y un primer punto de partido aprovechado finiquitó el Wimbledon de Jabeur y coronó a la kazaja.




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