Ciudad de México, 09 de julio de 2026. — En el mundo existen alrededor de 300 plantas de amoníaco con la tarea fundamental de disminuir la dependencia alimentaria. En contraste con versiones contrarias, no significan riesgo para las comunidades.
A nivel mundial, Trinidad y Tobago es una de las naciones con el mayor número de estas unidades, con 14 plantas, entre las que figura la más grande a nivel global. ”Nunca hemos tenido alguna emergencia o problema de salud”, aseguran habitantes trinitenses.
Hoy, la apuesta en América del Norte es la creciente presencia de estas plantas, estableció Eder Lugo Medina, experto en ingeniería química de la UNAM.
Conforme al testimonio de expertos, una sede industrial de esta naturaleza puede estar cercana a poblaciones sin riesgo alguno, e incluso es menos contaminante que una termoeléctrica.
Actualmente, Estados Unidos y Canadá son de los mayores productores del compuesto químico en el orbe.
En Europa, Dinamarca está considerado como el precursor de plantas en su versión verde porque utilizan energía solar y eólica. Alemania, Países Bajos y Noruega se han sumado a estos desarrollos.
En Asia, China es el país líder en la producción y consumo de esa sustancia. Rusia es una gran potencia en la materia, y Omán también cuenta con estos sistemas.

Sudáfrica también aparece en la lista de los países con estas instalaciones, además de Egipto. En ambos casos, se produce amoníaco verde.
Los Bancos Internacionales de Desarrollo otorgan créditos para la construcción de estas sedes, precedidas de estrictas evaluaciones de impacto social y ambiental para evitar riesgos a los habitantes.



