El nuevo entrenador del Paris Saint-Germain, Christophe Galtier, y la dirección deportiva han impuesto un modelo de disciplina mucho más exigente en el vestuario, con una ética de trabajo más marcada y la obligatoriedad de mejorar la convivencia.
Galtier y el responsable deportivo del club, el portugués Luis Campos, buscan crear un auténtico espíritu de equipo y huir del personalismo de algunas estrellas, según informan este jueves de forma coincidente L’Equipe y Le Parisien.
La llegada a la ciudad deportiva de Camp des Loges está fijada para entre las 8.30 y las 8.45, a fin de que la plantilla desayune junta. Quien llegue tarde sin un permiso previo o una justificación válida no podrá incorporarse al grupo y tendrá que volver a casa.
En los desayunos y los almuerzos estará prohibido el uso del teléfono móvil, a fin de que los jugadores hablen entre sí y favorecer el espíritu positivo.
El objetivo final de estas medidas es favorecer la mentalidad colectiva y evitar el individualismo, inciden las informaciones.




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