La selección cubana de béisbol que logró el cuarto lugar en la III Copa del Mundo Sub-23 disputada en México regresó este lunes a La Habana con solo la mitad de los integrantes del equipo, después de que doce jugadores se fugaran durante el torneo.
Las autoridades deportivas locales felicitaron a los que regresaron al país, a quienes agradecieron haberse mantenido “fieles”, según un tuit de la Federación de Béisbol de Cuba.
Las autoridades deportivas de Cuba condenaron las deserciones y culparon al Gobierno de Estados Unidos de las mismas, así como de instar a los deportistas a dejar el país para convertirse en profesionales y fichar en la MLB.
El acuerdo entre la FCB y las MLB se negoció durante tres años y buscaba ofrecer una vía “segura” a los peloteros de la isla para que pudieran insertarse bajo contratos en los 30 equipos profesionales estadounidenses, sin perder la residencia en su país de origen.
Ese acuerdo que se concretó durante el gobierno del presidente estadounidense Barack Obama (2009-2017) fue visto con beneplácito y como la manera de poner fin al continuo éxodo de jóvenes talentos del béisbol cubano.
Pero tras su llegada a la Casa Blanca, la administración del ex gobernante Donald Trump (2017-2021) decidió anular el pacto.




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